Texto colaboración del Mtro. Omar Arteaga Paz,

Cronista Municipal del Municipio de Ezequiel Montes, Qro.

 

UN POCO DE HISTORIA

Yo, Emmanuel Carpizo, 31 años de edad, no podía ni por un momento, verme en el horror al estar pegado en el mejor de los casos, a una silla de ruedas o parapléjico confinado a una cama por el resto de mi vida. Mi atrevimiento me llevó a un escenario que creí de entrada inofensivo, como fue el salto del acantilado conocido como La Quebrada en Acapulco, en el Estado de Guerrero. Un salto de 35 metros desde la parte más alta de éste, es de proporciones inimaginables para un joven estúpido de 23 años, como yo. Gracias al servicio médico del IMSS, apenas pude caminar aunque con algunas dificultades, mi vida adquirió un tono distinto e inicio una nueva aventura: comencé a viajar por México, acompañado de mi pareja, Elisa, tres años mayor que yo. Esta distancia cronológica no afectó en nada pues coincidíamos en varios aspectos. Además, ella ha sido siempre una buena mamá para mí y yo su hijo prefecto.

Prudente y amorosa, me guió en jornadas fascinantes por el México de magia. Llegó el día para visitar san Sebastián Bernal, Pueblo Mágico en el Estado de Querétaro.

Plaza del Baratillo (Imagen de archivo).

Plaza del Baratillo (Imagen de archivo).

Un día de agosto en Querétaro, cuando el calor veraniego de un sol expuesto te invita a recorrer caminos sin rumbo y no muy lejanos, acudimos a una cita con san Sebastián Bernal. Su impresionante monolito llama la atención de propios y extraños y seguramente desde tiempos inmemorables. Recuerdo haber leído un documento del Archivo Histórico cuyo escribano puntualizaba el asombro de algunos españoles al llegar a este lugar. Seguramente en épocas mesoamericanas despertó gran interés el enigmático peñasco que resultaba especialmente místico y sobrecogedor, hoy rodeado de antiguas casas coloniales, celosos guardianes de historias y tradiciones.

Al aproximarnos al Centro Histórico del Pueblo Mágico, tuvimos la fortuna de ver  los resultados de investigaciones llevadas por el INAH, en una excepcional exposición de corta duración, donde pudimos observar las vasijas azul turquesa y otros elementos prehispánicos. Conforme avanzamos, se van aclarando nuestras dudas. Nos enteramos que La Peña y sus geo formas se remontan al periodo jurásico entre los 60 y los 80 millones de años. Es pues lógico pensar que los antiguos mesoamericanos se establecieron en las faldas de La Peña, y que en efecto, la información del INHA corresponde al hallazgo de vasijas, ídolos, y osamentas humanas: una cultura  tripartita en una extensa área geográfica del Bajío guanajuatense, el Valle del Mezquital de Hidalgo y la Sierra Gorda Queretana. Mi mayor asombro fue aún mayor cuando leí que el sistema fúnebre pertenecía al épiclasico, es decir del 700 al 1100 d. C. y unas piezas arqueológicas más antiguas que datan del 450 al 1000 d. C. Llegados al Barrio de La Capilla, conocemos a don Balvino Cabrera Cabrera, viejo habitante de 94 años de edad, quien al vernos tan asombrados por el lugar y luego de los primeros saludos, me pregunta

  • ¿Sabes cómo le llamaban mis abuelos a este lugar?
  • No, sé muy poco de este lugar. La curiosidad me invadió y pedí pronta respuesta.
  • Nosotros los de aquí, pertenecemos a las tradiciones y cultura Otomí- Chichimeca. A Bernal la llamaron “Ma´hando” o “De´hendo” que significa en medio de dos, en el lengua de mis abuelitos, que Dios los tenga en su gloria.

Elisa y yo retomamos nuestro recorrido y la curiosidad nos llevó a preguntar más sobre la Historia de Bernal. Mis lecturas primarias sobre Bernal y los nuevos hallazgos hacen que las preguntas surjan a borbotones: – ¿Qué fue de los chichimecas? ¿Cómo nació el pueblo Bernal?  ¿Cómo se llevó al cabo la migración de los no naturales a este estratégico punto?  Después de observar por un rato las casonas viejas, el castillo, el templo, las calles del mágico  centro histórico, vinieron a mi mente imágenes inventadas, como graciosas respuestas a tantas preguntas. Jamás nos imaginamos que este pequeño archivo histórico del México virreinal tuviera tanta fuerza y energía, sobre todo después de lo que nos relata la Dra. María Antonieta Bustillo Peñuñuri, propietaria de El Cantar del Viento (www.elcantardelviento.com.mx), hermoso conjunto hotelero de 6 Villas, de exquisitas vistas de La Peña, inmediata vecina del hotel.

  • Llámame Tony, como todo mundo me dice……
  • Tony, no sabes que importante es esta visita a tu lugar, considerando mi estado físico. El Spa me descansó mucho, después de una larga y emocionante jornada. Elisa remata con un comentario similar y decidimos ir a descansar. Emocionados, amanecimos para ir de inmediato a desayunar en la plaza principal. Elisa maneja el pequeño y práctico Chevy. Mi chica siempre está de buen humor y con una sonrisa en los labios. Se siente feliz al procurarme y saber que estoy en armonía. Pareciera que es vocacional en ella y sería ingrato de mi parte no reconocerlo.

De entrada, nos topamos con un oportuno modulo turístico, en donde salta un título: “Textos Históricos de Bernal”, justamente lo que buscaba, algo más de información, un libro que respondiera a mis dudas al menos en un texto inteligente. Entonces  pudimos saber que el pueblo de Bernal tiene 374 años de vida desde que fue fundado por Cristóbal Hernández de Tovar en año 1657, un español que fuera familiar del fundador de Cadereyta, 4 años antes, gracias a la merced de tierras otorgada por el Virrey y con el interés de “fundar pueblo y para cría de ganado mayor y menor”. Los naturales chichimecos asentados en el lugar, se hallaban fronterizos a sus iguales de sangre y cultura, más hacia el norte, en la Sierra Gorda. Después de analizar esta parte de la historia, nos damos cuenta cómo los otomíes-chichimecas fueron marginados de su ancestral territorio por los nuevos pobladores. Conservan cultura, tradiciones y costumbres en festividades  y gastronomía principalmente.  Pudimos comprender entonces la riqueza histórica y cultural que conserva y resguarda celosamente este mágico pueblo.

La imaginación vuela demasiado: corre en mi mente una película que da cuenta de los primeros años de vida de Bernal, imágenes terribles de los feroces ataques chichimecas que regularmente sufrían los primeros españoles establecidos en esta tierra. Sistemáticamente agredían a los europeos, como una celosa respuesta defendiendo su espacio vital. Sin embargo, poco a poco el fenómeno de mezclas culturales solidifica una nueva manera de concebir, recrear y ritualizar cosmogonías. Una nueva cultura. Todas estas escenas son deleite para los que leen la historia de este lugar. Entresacar de los textos históricos de Bernal -año de 1716, en pleno Siglo XVIII-, que los indios bárbaros al pretender recuperar sus tierras, las nuevas familias de dicho pueblo apuran obtener oficialmente las Mercedes de tal territorio. Caminar pisando la Historia es una excepcional experiencia que recomendamos.

Cuántas historias podrán relatarse después de 374 años de historia de Bernal,  hoy Pueblo Mágico. Por lo pronto, hay que recorrer –siempre a pie- sus callejuelas, escudriñar sus rincones y gozar de la excitante modernidad, echando al hombro una cámara fotográfica, una compañera amorosa a un lado y muchas ganas de aventurarse en los recorridos que se ofrecen operadores turísticos por La Peña (El Cuervo). De algo podrán estar seguros: serán aventuras  menos arriesgadas como la de arrojarse al vacío desde la parte más alta de un acantilado en la costa mexicana.  Tendrán mucho que gozarle a este Pueblo Mágico: sabrosuras gastronómicas, impulsos energéticos, historias fascinantes, fantasmas que nos dejan pasear sin asustarnos, gente buena y cordial. Magia pura.

Febrero 19, 2018.

¡Habla, por favor! - Imagen de Emilio Rodríguez de la Torre. 2017.

¡Habla, por favor! – Imagen de Emilio Rodríguez de la Torre. 2017.