EL TREN Y SUS VÍAS.

A Jaime Salvador, Yolanda su esposa, Hijos y Nietos en una Navidad dorada:

Mema es mi mamá; mi mamá se llama Guillermina y su hermano mayor  Ramón. Ramón, mi adorado tío, es el preferido de mamá. Éste la rebautizó como Mema. Le decía:

  • Mi mamá me ama, yo amo a Mema y Mema ama a todos mis hermanos. Con estas cosas, mi madre, Guillermina, era conquistada por Ramón, hasta el mismo día en que éste murió.

Los hermanos fue un bonche de 9 seres humanos: unos bonitos  y otros no tanto –ninguno feo-. Otros altos y otros bajitos: Como en botica, gordos, flacos, inteligentes y astutos y otros francamente bobos, como la tía Chelito –la pobre decía que un novio vivaracho que tuvo, hablaba Japonés, solo porque éste imitaba a los japoneses hablando el idioma en las películas. Ello requiere talento y gracia y lo hacía tan bien, que nos entretenía, pero no le podías creer. Sólo Chelito, la ingenua y tonta le creía y hasta babeaba la pobre cuando el novillo decidía burlarse sanamente de ella –el sarcasmo tiene tonos distintos-.

  • Ahora que te cuento esto, me doy cuenta de que mis abuelos debieron vivir siempre angustiados, pues el bonche de hijos los proveían de inseguridades. Los cambios en comportamiento, resultado de los brincos generacionales, hacía que el bonche de jovenes tuvieran conductas alarmantes para los abuelos, con costumbres y tradiciones conservadoras. Pecaban, la mayoría y para mi gusto, de irreverentes – sobre todos los hijos-. La estrella era mi tío Ramón.

El “Tun-Tun” –Jaime Ramírez- me acompaña a veces a desayunar. En esta ocasión no sólo eso, sino que me acompaña en la pena por la pérdida de mi tío Ramón.

  • Tu pinche tío, me caía de peluche….
  • Si, era muy, muy especial el tío: recuerdo que llegaba a la casa, estando nosotros muy chiquillos, entraba a la casa tumbando caña, nos deslumbraba con su alegía y encendía el ambiente. Recuerdo que le gustaba jugar con las monedas que traía en la bolsa del pantalón y agitándolas, nos antojaba, pues, al menos yo, esperaba que sacara las monedas para obsequiernos con ellas y así, ir a la miscelánea a comprar cualquier golosina. No se si lo hacía para burlarse de nuestra ilusión –niños a los que no les daban domingo – o eran movimientos propios de una personalidad electrizante, hiperactiva y huracanada. Nunca pensé nada en contra de mi tío: era mi máximo, mi héroe novelado y me conformaba con la sensación grata de tocarlo o percibir el caracteristico olor de loción de su lavanda.
  • ¡Hola muchaco cabrón! Y me levantaba en vilo, ante la mirada mortificada de mi abuelo, pues éste nunca profería una palabra gruesa y, menos, tenía la práctica de acariciarnos de manera tan explosiva.
  • Cada quien con sus modos, no? Asegura el “Tun-Tun”.
  • A mi tío le entretenía mucho su colección de trenes a escala, que cuidaba con celo jarocho. Desde niño cultivó el gusto por diseñar, construir, reproducir, armar, pulir todo aquello relativo a los trenes. A veces me llevaba a su santuario y yo me quedaba con los ojos y boca bien abiertos. Mi tío se apaciguaba en este cuarto. Aquí no se bromeaba o se decían irreverencias. Todo era ceremonial. Con una voz bien distinta a la conocida, me preguntaba
  • ¿Te gustan niño? Y yo le contestaba mecánicamente que sí.
  • Mira, niño cabroncito: Si te portas como debe ser –buen chico o mejor cabroncito, nunca sabré -, te regalaré uno de mis trenes, el que te guste. Estas promesas de mi tío no debió decirlas, pues yo quedaba volando en el éter, esperando la fecha para ese milagro.
  • ¿Porqué nunca me invitaste a ver los trenes con tu tío? –Vaya pregunta tonta del “Tun-Tun”. No hice caso a mi amigo, pues en ese momento me sentí abrumado por la tristeza y me atacó una inmensa gana de llorar por Ramón, mi querido tío-.

Ahora correspondía que Jaime sea lo suficientemente cabrón -como siempre se le recomendó-, y exigir a sus primos que me regalen el tren de las ilusiones y promesas: una locomotora marca Lionel –ésta tenía su faro de luz propia y sacaba humo por la chimenea-. Clarito lo tengo todo en mi memoria: Seis vagones de pasajeros con luz propia, color verde oscuro –con un texto lateral en cada uno, con letras muy bonitas: New York, City y tres vagones de carga simulando madera y piezas metálicas- y el cabús de color  amarillo brillante, con su terracita enmarcada con barrotes muy bien hechos-. Al final, rematando el convoy, colgaba la lámpara con vidrios verde y rojo. Jaime, junto con el “Tun-Tun”, quedaron callados, viendo correr en su imaginaria, los trenecitos a escala.

  • ¿Y las vías, te las darán tus primos? Pregunta mi amigo.
  • Eso sería lo lógico: que mis primos me lo den con todo y todo….Mi primo Carlos será quien se pondrá más regego. Es el mayor de mis primos y el que menos estuvo cerca de su papá. Ramón no fue un padre ejemplar. El tan lleno de energía, era ajeno a responsabilidades y más proclive a ser “candil de la calle y oscuridad en su casa”. Así fue mi tío Ramón, más bohemio que otra cosa, pues hasta llegó a tocar la guitarra flamenca, increíble. ¡Tenía tal energía!

Como buen mozo, como eficáz candil de la calle, atractivo y simpático, mi tío Ramón le caía bien a las mujeres y éstas lo buscaban. A él también le gustaron las mujeres y si eran bonitas, mejor. Después de los trenecitos, eran ellas que ocupaban sus mejores horas: -es mi mejor vicio-, y agregando, me decía,

  • Nunca le faltes el respeto a una dama: ¡Nunca! Si lo haces, ellas bien pronto, o te pagan con la misma moneda o te mandan al carajo, una de dos y ambas son del carajo! -Yo me quedaba rumiando sus consejos-. Si su lenguaje es soez, aléjate de ellas, pues ello significa enojo y coraje en su corazón y en su vida. Con frecuencia, me recordaba que el culo de las mujeres es lo mejor de ellas y que por tanto, éste debía ser tratado con delicadeza: Nunca seas vulgar en este tema, ve sólo cómo se menea esta obra de arte de diocito santo. Para tocarlo, sólo hay que pedir permiso, sin recobecos, con palabras bonitas, siempre con decencia. Estas consideraciones de mi tío me encantaban, pues siendo cosas atrevidas, las decía de un modo tal, que estaban lejos de ser inconvenientes para un casto oído como el mío. Creo que yo fui más hijo para él, que cualquira de sus dos hijos varones. El tío nunca se enteró, pero mi presencia en su casa, era aprovechada por mi prima Sandra, la menor de los tres; con el pretexto de jugar a la comidita o a las escondidas, es donde ella mostraba abiertamente su generosidad femenina y dominante relación conmigo: yo le tenía miedo a sus movimientos cargados de audacia -muy propia de las mujeres-, y que la convertian en mi domadora-. Lo opósito en el hombre se llama miedo –oculto, pero miedo-, que nos convierte en humildes seres domados.

La habitación en el Hospital, blanca y brillante, hacía que mi tío Ramón pareciera como un santo dormido. Yo lo observo y me dan ganas de tocar su rostro, pero temo despertarlo y solo lo toco con el pensamiento. El ambiente cobra vida, al aparecer la enfermera con una charola con el desayuno.

  • Ándele mi precioso novio, vamos a desayunar…y surgía entonces música en el amabiente del cuarto . Al tío se le iluminada el rostro y los ojitos le brillaban. La muchacha sentía esta energía sensual del señor y le gustaba, al grado de estimularla. Joven y de buena formas, ella se movía de modo tal, que estaba segura que estas inofensivas coqueterías, le encantarían a su enfermito, alegrándole la vida y el momento. Te juro que sí funcionaba, como relojito suizo.

Le acomodó las almohadas, lo arropó con ciencia y paciencia y lo dejó listo para desayunar. Salió del cuarto y antes de cerrar la puerta, voltea sonriente despidiendose sin decir palabra, con un brillo encantador en la mirada. Recuperándome del revuelo, vuelvo a mi tío y lo veo pálido y con la mirada aguda, transparente, algo extraño. Hace señas para que me acerque y me dice: ¡Qué buen culo, de verdad! Apretándome mi mano con fuerza. Ese toque amoroso me lo llevo para siempre.

Como esperando solamente a que la enfermera se despidiera de él y con un suspiro largo y seco,mi tío Ramón se despidió de este mundo. Se fue, echada al hombro la fresca y juvenil sonrisa de la muchacha y en su mejilla,  un cálido soplo de su sobrino querido. Su afilada carita quedó rasposa, con barba de 24 horas y con una expresión  tranquila, feliz de encontrar la iluminada gran puerta, cegadora luz, lenguaje de la muerte -tan temida-. El “Tun-Tun” quedó mudo y después de unos segundos, me pregunta si podemos pedir la cuenta.

  • Si, por favor. En ambos hay un silencio que en realidad son gritos ahogados en esa atonía que acarrea el dolor de una partida.

Mi tío Ramón vivirá para siempre conmigo. También estoy seguro de que la vida me regaló este instante de brillantéz y tristeza. Vitalidad y muerte. Liberación que te lastima, viaje que raspa las gargantas de los que se quedan.

Hoy veo pasar a las mujeres de manera distinta, caminando, trotando, moviendo ritmicamente de lo que fuera el encanto de Ramón, mi extrañado tío. Me consta que también amaba los trenecitos y los veía avanzar en las diminutas vías: calladito como un niño.

 

EL BAZAR DEL VIAJERO

  1. BERNAL, QRO. Pueblo Mágico

Fernando siempre fue un celoso practicante de la puntualidad, herencia de la casa paterna. Siempre argumentó que esta conducta social, te califica de mejor manera: contigo mismo, en tu casa y especialmente con los hijos, a quienes debes enseñar el arte de esta disciplina. -Ser puntual es un rasgo de fineza, propia de emperadores–, decía en tono de broma, pero acertaba. En el protocolo social, la puntualidad siempre se agradecerá pues es signo de respeto por el tiempo de otros. –Cuando en nuestro país este rasgo cultural sea el característico de nuestro actuar social, de negocios o de filosofía de vida, otro gallo cantará-. Por este acendrado concepto por su propia estima, Fernando llega siempre antes de la hora de entrada del personal de la empresa donde trabaja. Esto le permite estar adelantito de todo…..un paso delante de las circunstancias y de los otros. Fernando era un hombre calculador y estudioso. Ante de hablar, sabe que debe conciliar los  consejos surgidos de su entraña, su corazón y su cerebro, buscado con frecuencia el equilibrio, entre lo que piensa y dice.

Siendo diciembre en la vida de Fernando, el frío se hace presente por todos lados, aunque Querétaro, es una ciudad generosa en ese sentido:

  • Llegamos a estar cercanos al cero grados en la escala, pero el resto del tiempo hay sol y nuestro clima es de privilegio- decía Raúl a Fernando.
  • De todas maneras, quiero ir a un lugar donde se pueda comprar ropa para frío, sobre todo cobijas, chamarras, ya sabes, ¿no?
  • ¡Claro! Querétaro tiene buena oferta de esos productos y de lana pura, dice ufano Raúl. Déjame pensar, pero creo que una opción es ir a Bernal, donde además de tener lo que tú necesitas, te ofrece artesanías, dulcería de leche. Piénsalo Fer, y nos organizamos para ir con la familia.
  • Si, alguien me dijo de ese lugar, como mágico, o algo así.
  • Bernal es un Pueblo Mágico y es un lugar muy agradable. Querétaro tiene 5 Pueblos Mágicos, dentro de una estrategia nacional para promover turismo nacional e internacional, mostrando la cara autóctona de México. Son más de 100 pueblos mágicos en México…..emocionado Raúl trata de ilustrar a su amigo !Es un mundo por descubrir!
  • Sale, me gusta la idea. Organicemos algo bonito.
  • Oye, ¿A poco no te gusta la comida del comedor de la empresa?
  • La verdad sí, acepta Fernando. Pero lo que me llama más la atención, es el precio. – Es una buena prestación: Bueno, Bonito y Barato -, remata Raúl.
  • ¿Te imaginas lo importante de esta prestación para los trabajadores?
  • La verdad Rau, es que como país seguimos estando debajo de otros lugares. Sinceramente pienso que mantenemos contrastes sociales que lastiman, pero hemos logrado avances en este asunto de los beneficios reales a los trabajadores y empleados.
  • Pero falta tramo por recorrer, manito. En la ciudad de México, me tocó vivir realidades terribles: ambiente esclavizante de trabajo, condiciones muy pobres en seguridad, dignidad en los espacios como baños, comedores, deporte y esparcimiento…mal, muy mal…..pero estamos hablando de empresas pequeñas y medianas y familiares…
  • Que es un gran tema a discutir…..pero creo que vamos por la ruta adecuada.

Los amigos salen rumbo a sus áreas de trabajo,  y quedan formalmente de buscar la oportunidad de viajar juntos, en familia, a Bernal. Pueblo Mágico. Fernando llega a casa, con la misma sensación de siempre, gozando de armonía interna, misma que ha cultivado en los pocos años de vida. Saluda con calor a Andrea, su mujer,

  • Hola gordita. Deja pasar un momento y le comenta –ya sé dónde iremos a comprar las chamarras y la ropa de frío.
  • ¿Ya?
  • Si, planearemos un viaje a uno de los Pueblos Mágicos de Querétaro: Bernal.
  • ¡Ay, no me digas! Ayer precisamente, la vecina, la señora amable de la casa 27, me hablaba de un lugar donde hay una peña famosa, con energías especiales y excepcionales…. hasta me llegó a asegurar que las señoras con problema de quedar embarazadas, ahí se componían…..
  • Pero gordita…..
  • Sí, ya sé que suena raro…pero que coincidencia. Si, se me antoja mucho ir… Cuándo, cuando, cuando sería? Pregunta alegremente Andrea.
  • Pues no puede ser lejos, el frío aprieta. Déjame hablar en la oficina y veamos si puedo arreglar algo a cuenta de vacaciones o simplemente un fin de semana, nosotros con Raúl y su familia. Como de prueba, para pensar en un período más largo, ya como vacaciones, ¿Cómo la ves?
  • ¡Padrísimo Gordito! Ya quisiera que fuera este fin de semana…..y hasta podríamos llevar a tu mami con nosotros, ya en el plan de vacaciones. A los niños les fascinaría.
  • Si, sería lindo que viniera Ampa, como le dicen sus nietos. Déjame y encuentro la fecha.

Esa noche, Fernando, apenas terminó de cenar, se fue a la computadora para investigar sobre Bernal, Pueblo Mágico –igual y conocer los otros pueblos mágicos que Raúl le había comentado ese día-.

INVITACIÓN

Gisselle Hernández Rodríguez, nació en Querétaro hace apenas 15 años. Esta niña vive en familia –clase media-, soltera e hambrienta por afirmase como ser humano. Utiliza la escritura, como lenguaje vocacional y terapéutico. Recién inicia sus estudios preparatorianos y la Veterinaria es una aspiración profesional en ella. Frente a este deseo, está la Literatura como actividad en el futuro.
Nos conocimos en el Maratón de Lectura, organizado por el CECEQ, con sede en el Centro Cultural Gómez Morín. A mi invitación a muchos de los asistentes, para escribir algo, Giss fue la única respuesta. Felicidades. (El siguiente texto se publica tal y como me llegó).

MI MUNDO

Bienvenido a mi mundo, el cual realmente no espero que te guste ya que pues… no es el tuyo. Cada quien tiene su mundo, ya sea perfecto o imperfecto, pero todos tienen uno. El mío está dividido en dos partes; la primera está llena de colores, magia, criaturas y fantasías. La segunda es un bosque oscuro en el cual también habitan criaturas, pero éstas son malvadas y crueles. La verdad es que durante años estuve en el bosque, en completo silencio y oscuridad. Aprendí a lidiar con algunas criaturas, pero a veces pueden más que yo. Llegó un punto en el que llegué a olvidar como era la otra parte de mi mundo, pero este año regresé a ella. ¿Cómo? Pues… un día, rondando por el bosque, divisé una torre extremadamente alta que jamás había notado. Parecía una de esas típicas torres en donde encierran a las princesas en los cuentos. Caminé hasta llegar a la torre, que estaba justo en la parte que divide el bosque de la parte llena de colores. Comencé a escalar la torre y escuché una voz. Sí, había una princesa. Hablamos por días hasta que llegué a la ventana que daba con la habitación de la princesa. En ese tiempo me di cuenta de su hermosa personalidad. Entré por su ventana y su reacción… realmente no tuvo reacción. Supongo que ella esperaba un típico príncipe azul, no un unicornio. Así es, soy un unicornio y sé que estar junto a una princesa no es lo más “normal” o aceptado por el reino, pero me he enamorado y lucharé por estar con ella. Saldremos de esta torre y la protegeré de cada dragón que quiera dañarla, aunque en varias ocasiones ha sido ella la que me ha salvado… nos protegeremos mutuamente y, si algún día ella deja de hacerlo, yo seguiré luchando con cualquier criatura para mantenerla a salvo. Este es mi mundo ahora, en donde una princesa me acompaña incluso si voy al bosque oscuro. Espero estar a su lado por mucho tiempo para no volver a aquel bosque sin compañía. Gisselle Hernández Rodríguez.

Emilio Castelazo
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Emilio Castelazo

Nació en Celaya, Gto. En 1939.
Vive en la Ciudad de México. 1940-1966.
Radica en Querétaro desde 1966: 50 años.
Academia: Sociologo, UNAM.
Sector Privado: Industrial.TREMEC.
    -Representante organismos nacional y locales.
Sector Público: Turismo. Gobierno Estatal.
Sector Social:
    -Consejero ciudadano e institucional de Turismo.
    -Consejero Querétero-Lee, A. C.
Columnista narrativo – 2013 a la fecha.
Correo: e_castelazo@hotmail.com
Emilio Castelazo
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