El Bazar

Charlas con Emilio

               El reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano, muchas veces contrasta con la vida caótica que deben llevar las personas en nuestras ciudades. Francisco.

DESAYUNO: Frugal y nutritivo.

“Desde hace algunos años que dejé de ver televisión, como dice una canción “hoy me levanté con el ojo pegado, ya miré el infierno ya miré las noticias, fosas, muertes daños a la madre naturaleza, ambición, poder y a mí me agarró la depre…” (Lila Downs; Balas y Chocolate) y como a mí me agarró la depre con tanta tontera/realidad/crueldad que ofrecía la tele, me pegué a los libros y me hice adicta a los blogs y a las series, desde ahí he podido encontrar educación gratuita y mis ritmos de mujer, madre, trabajadora y dueña de casa, además de amiga, hermana, hija y amante. Desde ahí que busco en las series en que las protagonistas son mujeres que buscan venganza y siempre ellas han tenido una niñez en la que fueron maltratadas. (Texto de Araceli Ardón, siempre amiga y mejor ser humano, hoy flamante directora del Centro de las Artes de Querétaro (CEART), ubicado en el ex convento de Santa Rosa de Viterbo*).

ENERGIAS.

  1. Jonas.

Jonas es una persona que no se puede considerar ni viejo, ni joven. Es un hombre como millones de seres humanos, que sobreviven en el Planeta Tierra: Feliz e inconsciente de los retos de su entorno. Jonas por su experiencia académica, sabe que cada individuo está diseñado de tal forma, que es un ensamble espléndidamente equilibrado, resultado de una cuidadosa ingeniería y un exquisito diseño arquitectónico, todo gracias a la voluntad divina o a los sesudos principios de la evolución darwiniana. Como quiera que se vea, cada ser humano es un producto fascinante y hermoso.

Igual, Jonás entiende que esta maravillosa creación es capaz de moverse gracias a sinergias  recogidas del espacio inmediato y que hacen que cada cuerpo sea un organismo móvil, actuante y vivo. Atribuye a este fenómeno cósmico, a que en ocasiones, en el ambiente existan buenas o malas vibras. Esta sensación a veces lo hacen sentir inquieto o en otras lo mueven con agrado, llegando a sentir que puede volar. Una de tantas mañanas, antes de iniciar su acostumbrada rutina de ejercicio, sintió en el ambiente esa mala vibra, una carga extraña, pesada. Al salir de su casa, busca en el cielo una respuesta: Nada, todo azul y transparente. Respira hondo y se convence diciendo,

– No pasa nada, no son más que pendejadas mías. ¡Me levanté seguramente con la pata chueca!

Inquieto, inicia la rutina y busca sobreponerse a esta mortificante sensación. Fija la mirada en el piso, solitario compañero al que confía sus temores o sus planes. De inmediato siente que su cuerpo cobra nuevos bríos.

  1. Lucinda.

Apurando el paso, Lucinda entra a su casa, aventando su morral en un sillón. Saluda de modo arrebatado y entra al cuarto de baño.

– Siempre es lo mismo con ella, dice Pavel en un tono burlón. Debería usar pañales, así no tendría que andar a las carreras.

– Pero se le dispensa todo a la amiga, dice conciliatoriamente Lorenza, que se ocupa de lavar trastos.

Efectivamente, a Lucinda se le disculpa todo, pues es una joven alegre, dicharachera y limpia de intenciones. Con 22 años apenas, ella va la Universidad atendiendo a lo que ella llama vocación o el llamado del espíritu santo. Ella ve el mundo de manera tan simple, que nunca se complica, pues asegura que en esta vida, habiendo paz, todo se arregla, rememorando a su papá quien constantemente recomendaba a su hija este sabio y conciliador principio.

– ¡Hay Dios mío, que monserga esta la de ir al baño cada rato. ¿No estaré enferma de algo?

– Y a la mejor eres diabética…..

– Y eso que es?

– Si tus niveles de glucosa en la sangre son altos, un síntoma es el de orinar frecuentemente.

La chica no prestó mucha atención al diagnóstico que le hiciera Lorenza y ella prefirió pasar a la cocina para comer más en forma, pues apenas había ingerido cualquier cosa, disfrazando un desayuno. Incorporandose, deja ver lo espléndido de sus piernas y su envidiable cuerpo. Morena clara y de piel suave, Lucinda mide 1.74 y nunca buscaba lucir su exuberante belleza natural. No se esmeraba especialmente en la cosmética en su rostro y apenas se recogía el pelo largo con unas modestas ligas de colores. No es vanidosa, aunque sus amigas le aconsejaban que debía explotar más sus atributos. Ella sólo reía y les aseguraba que así lo haría. La verdad simple y llana, es que eso no figura en su perfil natural.

Estudiante con promedio arriba escasamente de 8, Lucinda es una mujer feliz, compartiendo con sus amigos una casita con dos recámaras, en la que se siente cómoda y segura, al igual que sus padres. Originaria del estado de Hidalgo, ellos no pusieron buena cara cuando las dijo que vendría a esudiar a Querétaro, a la Universidad Cuauhtemoc. Vieron que la muchacha mostraba valor y convicción y con mil bendiciones, su madre la dejó en la estación de autobuses, para inicair una nueva etapa. El papá se mostró menos entusiasta, ecuanimidad que no evitó mostrar su auténtica preocupacion. Le recomienda justo antes de abordar el autobús,

– Lucy, mi muñeca, cuídate por favor -recordando la canción de Los Beatles ‘Lucy is in the Sky with Diamonds’-.

– Al sentir las caricias de su padre en la cabeza, ella se siente profundamente amada por él, al que jamás se atrevería a enfrentar sus decisiones. Dulce y de maneras gentiles desde su nacimiento, Lucinda es el orgullo de casa. Todos la cuidan y la protegen: Sus padres y sus dos hermanos. Este manejo protector y cariñoso, hizo que en ocasiones, aún siendo niña, Lucinda  se sintiera princesa. La niña fantasea en las noches en su cama, endulzando el camino que la lleva a los brazo de Morfeo:

– Debe ser bonito ser princesa.

  1. Quiebre.

Para las artes visuale, el uso de las sombras define especialmente las obras. En tanto sean utilizadas –las sombras- con mayor talento, la obra se considrará sobresaliente. La sombras son nada y lo definen todo, dan vida al elemento dominante: la luz. Sin este contraste la luz no existe, como sucede con los colores básicos: el negro, respecto al blanco.

¿No es verdad que cuando se habla de panoramas sombríos, es necesario ser más específicos y cuidadosos. Asi le sucede a Jonás al momento en el que descubre que durante su saludable recorrido matinal, ha ocurrido algo evidentemente sombrío. Durante la primera ronda y al dar vuelta en la segunda callecita del Conjunto donde vive, le llama la tención la presencia de dos vehículos, uno de la policía municipal y el otro de la estatal. La circunstancia lo obliga a bajar el ritmo de su carrera. Al acercarse a la casa marcada con el número 41, se percata de algo que lo estremece. Es la casita de dos recámaras que convenientemente comparten Lorenza, Pavel y desde luego, Lucinda. Hay un auto pequeño estacionado invadiendo la acera y de modo desordenado. Junto a éste, el perrito de Lorenza que si bien no ha muerto, está herido a grado tal que no se puede incorporar. Los perros del vecindario hacen silencio. Algo perciben que inhibe su ruidoso e inagotable lenguaje matinal. Un gato silente de rayas grises, observa todo desde una barda de ladrillo aparente. Hay un luto impuesto, un luto denso y oloroso.

– Continúe señor, por favor, le recomiendan los uniformados a Jonás.

Sin hacer mucho caso de la recomendación, éste queda quieto y recorre visualmente con profundidad la escena. Quiere saber más, no tanto por un impulso morboso, sino porque le intriga saber si algo pasó con los muchachos y particularmente con Lucinda, a quien en ocasiones veía temprano por la mañana. La sonrisa franca, abierta de la muchacha le iluminaba el día.

– Hola! Gritaba Lucinda, sacudiendo la mano pequeña y juvenil, con una frescura cautivadora.

Sin encontrar nada que le indicara lo sucedido, reanudó su carrera con aparente indiferencia. Regresó la mirada al piso y decidió terminar su rutina de 5 kilómetros. Después de unos pasos, la sensación extraña que lo perturbaba horas antes, comenzaba a cobrar cuerpo. Una mala vibra dominaba el espacio y su corazón comenzó a latir intensamente. Sumada a su propia imaginación, la aguda escena recién vivida le trastorna el día.

Temprano por la mañana del día siguiente, la radio local reporta el secuestro de una joven hidalguense, estudiante, sospechándose del aberrante acto a un pretendiente de ésta. Describen con algunos detalles el evento, mismo que Jonás no escucha pues para entonces su cabeza ya está encendida y le da vueltas. Pocas horas habían pasado en este día, y ya estaba cargado de eventos oscuros, tintes sombríos sobre el lienzo virginal.

  1. Finale.

Entra a su oficina saludando con la amabilidad acostumbrada. Se acomoda en el sillón ejecutivo y recobra el aliento.

– Debo esmerarme en el informe que quiero presentar hoy. Mañana es la junta. Diana, su asistente, de buen talante, le pregunta si necesita algo, quizá un café.

– No gracias Dianis. Ella percibe en la voz de su jefe, la ausencia de la usual frecura, pero no da mayor importancia a este detalle, entendiendo que su compromiso profesional debe estarlo agobiando el día de hoy.

– Si necesitas algo, sólo toca el timpre como siempre.

Jonás haciendo un esfuerzo, prende su computador y comienza a ordenr los papeles que le permitirán confeccionar el reporte. Ordena su mente y las herramientas de trabajo y un poco antes de comenzar a teclear, con brusquedad se impulsa hacia atrás, golpeando el respaldo de la silla. Se toca los labios, tic nervioso característico de él cuando se quiere concentrar. Reflexiona sobre los acontecimientos del día y pronto se da cuenta de que a pesar de que lo ocurrido es una tragedia, él apenas si conoce a la joven agraviada y menos a sus compañeros con quienes comparte la casa. Reconoce que tiene las facultades naturales capaces de percibir las energías surgidas del espacio, propias de felinos y perros. Se da cuenta que en esta caso, no podrá hacer nada en lo absoluto para abonar a las investigaciones policiales. Observa el techo y se complace por no haber escuchado los detalles morbosos del evento, reseñadas en la radio. Jonás cae sin darse cuenta, en que lo sombrío de los eventos, comienzan por contrastar con su realidad, permitiendo tener un panorama más claro de su circuntancia.

– ¿Por qué he de preocuparme tanto? Debo concentrame en lo mío, lo que me corresponde como individuo y como profesional. Lo bueno que me sucede, el equilibrio del que ahora gozo, ¿para qué empañarlo?

De los trazos en un lienzo, surge la realidad generosa que por momento se ve desplazada por eventos de un tono oscuro. Cada quien a lo suyo sin olvidarse de lo propio., concluyó Jonás, recuerdando con amabilidad, los saludos matinales de Lucinda. Antes de sumergirse en su informe, con serenidad concluye

– Cuídate criatura, mereces vivir. Tu misión es iluminar vidas.

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* Uno de los recintos más impresionantes del barroco colonial mexicano es el templo de Santa Rosa de Viterbo, situado en la capital del estado de Querétaro. En el templo-oratorio, del Real Colegio de Santa Rosa De Viterbo, el gran artesano, Francisco Martínez Gudiño, dejó caer su imaginación sobre los retablos que cubren las paredes de este oratorio de Las Madres Rosas. Allí se dio la independencia, la desarmonía y el desequilibrio propio del barroco mexicano.

El arte es cuestión de talento, disciplina, dedicación y perseverancia. No de género.

Araceli Ardón. 2016.

Araceli Ardon

Emilio Castelazo
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Emilio Castelazo

Nació en Celaya, Gto. En 1939.
Vive en la Ciudad de México. 1940-1966.
Radica en Querétaro desde 1966: 50 años.
Academia: Sociologo, UNAM.
Sector Privado: Industrial.TREMEC.
    -Representante organismos nacional y locales.
Sector Público: Turismo. Gobierno Estatal.
Sector Social:
    -Consejero ciudadano e institucional de Turismo.
    -Consejero Querétero-Lee, A. C.
Columnista narrativo – 2013 a la fecha.
Correo: e_castelazo@hotmail.com
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